“Una esposa que no negocia el aceite”
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El contrato de bodas judío se dice (en hebreo, כְּתוּבָּה).
Luego el esposo debía ir a preparar lugar para resibir a la esposa,
2 En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para vosotros.
3 Y si me voy y preparo un lugar para vosotros, vendré otra vez y os tomaré conmigo; para que donde yo estoy, allí estéis también vosotros.
Se comprometieron pero dejaron de esperar
1 Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al novio.
2 Y cinco de ellas eran insensatas, y cinco prudentes.
3 Porque las insensatas, al tomar sus lámparas, no tomaron aceite consigo,
4 pero las prudentes tomaron aceite en frascos junto con sus lámparas.
5 Al tardarse el novio, a todas les dio sueño y se durmieron.
6 Pero a medianoche se oyó un clamor: «¡Aquí está el novio! Salid a recibirlo».
7 Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas.
8 Y las insensatas dijeron a las prudentes: «Dadnos de vuestro aceite, porque nuestras lámparas se apagan».
9 Pero las prudentes respondieron, diciendo: «No, no sea que no haya suficiente para nosotras y para vosotras; id más bien a los que venden y comprad para vosotras».
10 Y mientras ellas iban a comprar, vino el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.
11 Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: «Señor, señor, ábrenos».
12 Pero respondiendo él, dijo: «En verdad os digo que no os conozco».
13 Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.
El esposo viene con un grito, de noche y sin anunciar
Jesús contó una parábola que conecta directamente con este llamado:
“Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo.”
— Mateo 25:1
Todas tenían lámparas.
Todas esperaban al esposo.
Todas eran parte del grupo.
Pero solo cinco tenían aceite suficiente para el tiempo de la espera.
16 Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios, y los muertos en Cristo se levantarán primero.
10 Y mientras ellas iban a comprar, vino el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.
7 Regocijémonos y alegrémonos, y démosle a Él la gloria, porque las bodas del Cordero han llegado y su esposa se ha preparado.
8 Y a ella le fue concedido vestirse de lino fino, resplandeciente y limpio, porque las acciones justas de los santos son el lino fino.
9 Y el ángel me dijo*: Escribe: «Bienaventurados los que están invitados a la cena de las bodas del Cordero». Y me dijo*: Estas son palabras verdaderas de Dios.
17 Los hombres le dijeron a Rajab: —Quedaremos libres del juramento que te hemos hecho
18 si, cuando conquistemos la tierra, no vemos este cordón rojo atado a la ventana por la que nos bajas. Además, tus padres, tus hermanos y el resto de tu familia deberán estar reunidos en tu casa.
19 Quien salga de la casa en ese momento, será responsable de su propia vida, y nosotros seremos inocentes. Sólo nos haremos responsables de quienes permanezcan en la casa, si alguien se atreve a ponerles la mano encima.
20 Conste que si nos delatas, nosotros quedaremos libres del juramento que nos obligaste hacer.
21 —De acuerdo—respondió Rajab—. Que sea tal como ustedes han dicho. Luego los despidió; ellos partieron, y ella ató el cordón rojo a la ventana.
13 En Él también vosotros, después de escuchar el mensaje de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído, fuisteis sellados en Él con el Espíritu Santo de la promesa,
14 que nos es dado como garantía de nuestra herencia, con miras a la redención de la posesión adquirida de Dios, para alabanza de su gloria.
21 Ahora bien, el que nos confirma con vosotros en Cristo, y el que nos ungió, es Dios,
22 quien también nos selló y nos dio el Espíritu en nuestro corazón como garantía.
El aceite es la marca del compromiso, la evidencia del amor verdadero.
Y cuando suene la trompeta, solo los que tengan aceite oirán la voz que dice:
“¡He aquí viene el Esposo, salid a recibirle!”
El Evangelio no es un contrato, es una boda.
El Espíritu Santo prepara el corazón de la Esposa.
Cristo viene por una Iglesia que lo ama más que al mundo, que guarda su lámpara encendida, y que no negocia lo más sagrado: su aceite.
“Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven.”
— Apocalipsis 22:17
"El aceite es la evidencia del amor que permanece cuando los demás se duermen." — Pastor Ricardo, inspirado en las vírgenes prudentes
"La fidelidad en lo secreto es el verdadero perfume que el Esposo busca." — Anónimo
"El aceite del Espíritu no se compra en altares ajenos; se produce en la intimidad con Dios.
